Emprendimiento

Periodismo emprendedor o curaduría de la información

En una era donde lo que ahora predomina es la llamada economía del conocimiento, ¿todavía se requieren de periodistas, editores o reporteros? La respuesta no es tan sencilla.

En una era donde lo que ahora predomina es la llamada economía del conocimiento, ¿todavía se requieren de periodistas, editores o reporteros? La respuesta no es tan sencilla.

De dónde venimos

En 2008 sucedieron hechos inéditos en el mundo financiero que arrastraron a países completos a una profunda crisis económica[1]. Las razones y lo que hemos vivido desde ese entonces es el contexto ideal para entender lo que en la industria editorial viene sucediendo.

Muchos colegas atañen al factor económico todo el problema, pero la realidad es que la crisis en la industrial editorial viene desde más atrás y por motivos que mucho tienen que ver con cómo concebimos el mundo ahora.

La gente definitivamente ya no consume información y entretenimiento como lo hacía antes, y el internet nos vino a cambiar muchos paradigmas. Hay quienes piensan que es tan relevante como la invención de la imprenta misma. Y tienen razón.

La imprenta cambió la manera en que la gente se comunicaba, transformó la forma en que la gente se informaba, creó nuevas industrias: la editorial, que abarcaba gacetas, periódicos, revistas, folletos, libros, en fin, la lista de productos es enorme y cada uno de ellos conforma una subindustria en sí misma. Con el internet, está sucediendo lo mismo: nuevas maneras de comunicarse y hacer negocios, nuevas maneras de informar, y muy importante, nuevas maneras de escuchar y ser escuchados.

mediaPuedo imaginarme que cuando Gutenberg estaba parado frente a su invento no tenía idea de las repercusiones, como tampoco la tuvo Steve Jobs frente a la Mac. Tuvieron que pasar siglos para que aquél invento del año 1400 llamado imprenta se convirtiera y derivara en los movimientos de periodismo más influyentes de los 60 y todavía un poco de los 80.

El periodismo nació como un oficio, como un servicio público y poco a poco se fue profesionalizando hasta convertirse en lo que ahora conocemos como un cuarto poder. Lo mismo sucedió con la literatura, pero de manera más creativa y artística. Lo que ambos ámbitos comparten es un artefacto donde se vacía todo aquello que se genera en la realidad y en la fantasía: el papel impreso.

Sí, eso pudo decirse hasta 1980, cuando otro ingenioso aparato comenzó a proliferar en las casas de todos: la computadora, y casi al mismo tiempo y junto con ella: el internet.

En una era donde ahora basta un clic para conseguir aquel libro de antaño o la última novedad literaria, en esa misma era donde basta con otro clic para saber lo que está pasando en Medio Oriente y obtener una foto o video en tiempo real del último disparo de un arma, donde los resultados de unas elecciones se conocen sin la necesidad de que un periodista nos lo diga, justamente esa es la pregunta: ¿todavía necesitamos editores, reporteros o diseñadores? Pienso que sí y en las siguientes líneas veremos porqué.

Aunque la pregunta más correcta no es si los necesitamos o no, sino cómo se van a transformar, y aquí entran todas las teorías de innovación y emprendedurismo que nos van a dar tan sólo algunas pistas de dónde estamos parados y hacia dónde vamos.

Dónde estamos parados

Basta con escribir en Google “consumos de información en internet” para que se nos desglosen más de 100 estudios (profesionales y no tanto) sobre lo que la gente busca y encuentra en internet, sobre cómo se consume ahora la información y mejor sobre cómo se ha dejado de consumir todo lo demás.

Una de las fuentes más confiables e interesantes es el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), institución que cada cierto periodo publica la Encuesta nacional de hábitos, prácticas y consumos culturales[2], donde de manera aterradora (o más bien, retadora, diría yo) arroja los siguientes resultados:

  • 43% de los mexicanos nunca ha entrado a una biblioteca
  • 57% nunca ha entrado a una librería o a una tienda donde solo vendan libros
  • 27% ha leído en el último año al menos un libro
  • 38% nunca lee periódicos
  • 49% nunca lee revistas
  • 72% no gastó nada en compra de libros

La Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem)[3] también tiene algo qué decir al respecto y nuevamente los números apuntan a un serio problema, basta con ver la siguientes gráficas:

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En materia de libros, para el primer semestre de 2011, 44% de los editores estima haber producido menos ejemplares que en el primer semestre de 2010; y el costo de producción mantiene una expectativa similar: 76% de los editores considera que se ha incrementado a causa del elevado costo del papel, según datos de la misma cámara industrial.

Podríamos continuar con la serie de cifras alarmantes, pero no es el propósito, sino más bien reflexionar con respecto a lo que está sucediendo en el mercado. Definitivamente algo está cambiando, la gente ya no consume contenidos como lo hacía antes y nuevamente las cifras lo demuestran.

Las ventas de eBooks crecieron exponencialmente pasando de 1.5% del total de las ventas de libros en Estados Unidos a 5% en el primer trimestre de 2010, según la Encuesta de actitudes de los consumidores hacia la lectura de libros electrónicos realizada por el Book Industry Study Group (BISG)[4]. Y no sólo eso, el 25% de los encuestados asegura que compró menos libros impresos que antes, 15% dice que nos compra más libros impresos y 9%, incluso, declara que no compraría un libro impreso, aunque el título que busque aún no esté disponible en versión digital.

En el consumo de revistas pasa algo similar: de 187 millones de los adultos que interactúan con el contenido de revistas estadounidenses, 54% lo hace a través de canales digitales, como internet o plataformas móviles (smartphones, eReaders y tabletas), de acuerdo con el Affinity’s American Magazine Study Report[5].

En materia de noticias, las tendencias de consumo apuntan en el mismo sentido. Según una encuesta aplicada por la empresa Mobiles Republic[6], en Estados Unidos, 74% de los participantes utiliza aplicaciones en sus dispositivos móviles (incluidas las de Facebook y Twitter) para tener acceso a las noticias ; y más de la mitad de los usuarios (58%) desean que los contenidos y servicios de noticias sean gratuitos.

Graficas2.png

Todas estas estadísticas nacen en Estados Unidos, el mercado más desarrollado del mundo, porque en nuestro país aún no existen estudios confiables de consumo, pero aun así estos números nos hablan de una marcada tendencia, que indica que lo importante del negocio en la industria editorial no es la plataforma en la que se entrega el contenido, sino la generación del contenido en sí mismo.

Lo anterior parece lógico, pero la realidad es muchos directores de empresas editoriales y de comunicación con una larga trayectoria en el sector se resisten a aceptar estos resultados. En pocas palabras, se niegan al cambio, y ese es el primer síntoma de que una empresa está condenada al fracaso: cuando deja de escuchar a sus consumidores y se enfrasca en el capricho y temor de unos cuantos directivos.

Entonces, si ya sabemos dónde estamos parados, la pregunta que ahora nos toca responder a nosotros, periodistas y editores, es ¿qué podemos hacer para enfrentar este fascinante reto?

livereportSabemos que en la era de la economía del conocimiento, las ideas y la información son gratis, sabemos que la gente sigue consumiendo contenidos e incluso hasta los consume más que antes, pero el modelo de negocios no ha cambiado y muchos empresarios se resisten a ofrecer ese contenido de manera innovadora para encontrar un nuevo valor de mercado, y por lo tanto un nuevo modelo para hacer negocios editoriales rentables.

El esquema de vida de las publicaciones sujeto a la publicidad y al tiraje impreso sencillamente está muerto. Existe una disrupción clara en la industria editorial y sólo nos deja dos opciones: buscar una nueva forma de hacer de la generación de contenidos un negocio rentable o exprimir el modelo arcaico hasta quebrar y abrirle paso a aquellos jóvenes innovadores, que muchas veces ni siquiera forman parte del sector editorial, pero que sí están dispuestos a escuchar y atender esas nuevas demandas del mercado.

Para muestra de lo anterior, basta con ver lo que ha logrado Jack Dorsey, un desarrollador de software que no tiene un ni un pelo de periodista, pero que logró cambiar por completo cómo se conciben las noticias actualmente, con una sencilla plataforma llamada Twitter.

Hacia dónde vamos

Existen dos conceptos que, poco a poco, se están introduciendo en el ámbito editorial: el periodismo emprendedor y la curaduría de la información, que no son más que dos formas nuevas de concebir el trabajo de un reportero y de un editor.

Por mucho que las nuevas tecnologías faciliten la transmisión de información y provoquen fenómenos como el mal llamado “reportero ciudadano”, la realidad es que a todo ese escenario siempre le hará falta dos elementos esenciales: la credibilidad y el respaldo de esa información difundida, y es justo ahí donde podemos decir que el trabajo de los periodistas seguirá siendo indispensable.

journalismNo es lo mismo que ‘Juan Pérez’ escriba, autoedite y suba su libro a la red en un blog cualquiera a que un escritor profesional lo haga a través de alguna plataforma editorial, digital y formal, como las que ya se empiezan a desarrollar en Amazon o la tienda de Apple, iBooks.

Tampoco es lo mismo que una revista impresa suba sus PDFs en alguna tienda digital, como Zinio, al trabajo que están haciendo revistas como Wired o Warp, que son productos digitales totalmente diseñados para plataformas móviles que explotan todos los recursos audiovisuales que estos dispositivos permiten y la gente está dispuesta a pagar por ellas.

Incluso, tampoco es lo mismo que el mismo ‘Juan Pérez’ diga que hay una fuga de gas en Polanco, a que lo diga un reportero respaldado por el periódico Reforma o noticieros Televisa. Recordemos el caso reciente de los rumores desatados en el Estado de México[7] a través de redes sociales y que sólo los medios formales y reconocidos fueron capaces de aclarar, este fenómeno es otro ejemplo de porqué los periodistas siguen siendo necesarios y la gente seguirá siendo capaz de incluso pagar para estar bien informado.

Entonces, analicemos algunos ejemplos de periodistas emprendedores o editores curadores de la información que han encontrado una nueva manera de hacer negocio en la generación de contenidos y quizá en algunos de ellos hasta encontremos la fuente de inspiración para hacer un proyecto propio dentro de la profesión.

  • Jorge Pedro

Jorge Pedro Uribe Llamas por mucho tiempo colaboró para revistas y guías de entretenimiento, como Chilango, Travesías y Donde Ir, también tuvo cápsulas de radio en programas como Los de la tarde de Reactor 105.7, donde se dedicaba a promover rincones del Distrito Federal, pronto su fama comenzó a crecer como un verdadero cronista de la ciudad, pues sus listas y recomendaciones ofrecían una visión coloquial y amigable, que te hacía sentir como si estuvieras ahí.

Si hablaba de los mejores esquites de la ciudad, te platicaba de doña Laura la que se pone en la esquina del centro de Coyoacán y de su historia de cómo fue que llegó ahí, acompañada de algún tip para hacer tu pedido. Pronto, su blog se transformó en un sitio de internet hecho y derecho[8], incluso consiguió patrocinios del gobierno de la Ciudad de México para seguir haciéndole promoción, y ahora no sólo se mantiene así mismo, sino que hasta genera empleos.

Su esquema se salió del sólo hecho de publicar, sino que sus contenidos los acompañó de recorridos virtuales y presenciales. Es decir, le dio un “giro de tuerca” a las revistas de entretenimiento.

  • The Huffington Post

Este cuestionado modelo de negocio, a pesar de su polémica ha resultado exitoso. Consiste en una plataforma para bloggeros donde la única paga es el reconocimiento y promoción de su trabajo, situación bastante cuestionable, porque por otro lado, aunque su fundadora –Arianna Huffington– inició el proyecto gracias a la fortuna de su esposo sin ganar un centavo al principio, al final terminó ganando unos cuantos millones al vender su concepto al grupo mediático AOL, sin que los periodistas y bloggeros que le ayudaron a construir los contenidos recibieran un sólo peso[9].

Entonces, la lección que nos deja este caso es que resulta muy loable pensar en un nuevo modelo de negocio, donde la información es gratis, sin embargo, tampoco se debe perder de vista el posible daño al capital humano que una idea así puede causar. Por cierto, es de llamar la atención que 20% del tráfico del Huffingtonpost.com proviene de redes sociales, donde con una agresiva estrategia de SEO (posicionamiento de palabras clave en buscadores de internet), este medio ha logrado captar cada vez más lectores.

  • Alex Osterwalder

Más allá de lo innovador que ha sido su manera de concebir modelos de negocio, lo interesante de este ahora considerado gurú es cómo aplicó su propia teoría para conseguir la publicación de su libro. Invitó a través de su blog a 470 especialistas en gestión empresarial a aportar ideas y de $24 a $240 dólares para poder ver dichas ideas publicadas, es decir, junto a distintos proveedores de contenidos que además estuvieron dispuestos a pagar una pequeña cantidad por ver su firma publicada para así juntar para la impresión del libro.

Pero además, una vez con el producto en la mano se acercaron a quienes mejor saben de la comercialización de libros, es decir, a una editorial para aprovechar toda la infraestructura y conocimiento del negocio editorial. En apariencia y hasta ahí Osterwalder parecía no haber ganado nada, pero no fue así, sino que una vez vendidos 14,000 ejemplares y haber ganado reconocimiento por su hallazgo, ahora cobra al doble sus conferencias y las empresas hacen fila para ser asesoradas por el gurú[10]. ¡Vaya manera de darle la vuelta a un negocio arcaico como es la publicación de un libro!, ¿o no?

  • Intelligentsia

Este proyecto atrapó mi atención porque su lanzamiento fue promovido por Twitter y su propuesta es sencilla: se trata de una plataforma que no le interesan los anunciantes, ni las suscripciones, ni mucho menos las ventas en calle, sino que la gente pague por artículo[11]. Tal cual como entrar a la tienda de iTunes y bajar sólo la canción que te interesa.

Aquí de lo que se trata es de que la gente pagué sólo por el texto que le llame la atención y no por el acceso a todo el sitio en sí. Los periodistas que publican sus contenidos en esta plataforma son recompensados con el 35% de las ganancias que se obtengan de su artículo, como una especie de regalías. ¿Interesante, no? El proyecto se lanzó apenas hace unos meses y ya ha sido patentado para evitar que alguien más lo reproduzca, por lo que es muy pronto para saber si funciona o no, pero hasta al día de hoy ya hay artículos que han sido descargados más de 100 veces. Nada mal para empezar.

  • Sofía Macías

¿Quién no ha escuchado hablar del best-seller Pequeño cerdo capitalista[12]? Su autora, Sofía Macías, era una recién egresada de la carrera de economía que trabajaba para el periódico El Economista, un día se cansó de ser empleada y abrió su blog, conservó algunas colaboraciones para revistas como Dinero inteligente, para después sacar la idea de un libro que le hablara de finanzas personales a los hipsters y ¡zaz! El libro se convirtió en un éxito de ventas, sencillamente porque encontró el lenguaje adecuado para hablarle a un sector joven de la población que ningún otro medio había atendido, ni se había tomado la molestia de entenderlo para saber cómo llegarle.

Ahora, Sofía se dedica a dar conferencias, tiene cápsulas en un sin fin de programas de radio y hasta su propia línea de productos comienza a desarrollar, como una singular agenda que te ayuda a llevar un mejor control de tus finanzas. Así de sencillo y todo bajo una marca que ni siquiera se hubiera pensado atractiva en un principio. ¡Ah!, y hasta empleos a generado, pues ahora al menos cuenta con dos asistentes que se encargan de sus relaciones públicas y sus redes sociales.

  • Sin Embargo

Este proyecto quizá sea el más convencional de los que aquí presento, pero finalmente también fue “una vuelta de tuerca” ante una situación común y cotidiana. Los creadores de la revista Día Siete fueron expulsados de las filas del periódico El Universal, y en lugar de lanzarse al desempleo o buscar posicionarse en otro medio tradicional, decidieron reunirse y crear un nuevo concepto: Sinembargo.mx, un portal dedicado al periodismo de investigación, que no cuenta con un equipo editorial grande, pero sí altamente profesional y enamorado del oficio, por lo que se insertaron en un modelo de publicación digital sustentado en la publicidad atraída por grandes plumas[13].

Al igual que Intelligentsia, el proyecto tiene muy poco “al aire” como para poder decir con certeza si ha sido exitoso en términos de rentabilidad o no, pero de que poco a poco se han ido abriendo un espacio dentro de los medios de comunicación digitales mexicanos tradicionales con pocos recursos, pero muy eficientes, no cabe la menor duda.

Lo que nos toca

broadcastingEntonces, tras este breve recorrido de ejemplos y casos de éxito de periodismo emprendedor o curaduría de la información y después de revisar lo que las estadísticas reflejan, lo único que nos queda como gremio es encontrar nuestro propio modelo o replicar alguno de los que parece tener éxito y mejorarlo, ya sea de forma individual o en equipo, para sacar de la crisis a una industria editorial quebrada, que mientras se resista al cambio, jamás encontrará respuesta más que en la soledad del desempleo.

Por mi parte, me quedo con la cabeza revolucionada a 10 mil kilómetros por hora y más que asustada, me siento entusiasmada por el gran reto que tenemos enfrente. Ser emprendedor a través de la innovación se trata justamente de eso: de darle la vuelta a las crisis para convertirlas en grandes retos, en detectar oportunidades y escuchar al mercado, en atreverse a probar y equivocarse mucho y lo más pronto posible para encontrar las respuestas que andamos buscando.

Otros sitios de consulta

Notas al pie

[1] Ver las películas documentales Inside Job y To Big To Fail para tener un panorama muy completo de lo que ocurrió ese año.

[2] La última encuesta se realizó en 2010 y se pueden consultar los resultados en: www.conaculta.gob.mx/encuesta_nacional.php.

[3] La Caniem maneja información estadística muy completa, que se puede consultar en: www.caniem.org/default.asp.

[4] Esta encuesta se puede consultar en: http://publishingperspectives.com/2010/05/e-book-sales-statistics-from-bisg-survey.

[5] Este reporte se puede consultar en: www.infodocket.com/2011/11/22/statistics-majority-of-readers-access-digital-magazine-content-ads.

[6] Los resultados completos se pueden consultar en: http://leerenpantalla.com/internet-y-la-manera-en-que-leemos-las-noticias.

[7] Basta colocar “falsos rumores en el Estado de México sobre caos y violencia” en Google para que nos aparezca un recuento de notas con lo sucedido recientemente, por ejemplo, en http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/44b2dcfc48046dad4426fd7fa1ec2a40.

[8] Para conocer el trabajo de Jorge Pedro, visitar: www.jorgepedro.com.

[9] Síntesis de la historia de The Huffington Post extraída de: www.eltiempo.com/gente/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12086602.html. Para conocer esta plataforma, visitar: www.huffingtonpost.com

[10] La historia completa de cómo se publicó el libro Generación de modelos de negocio de Alex Osterwalder se encuentra en la siguiente nota de periódico La Vanguardia: www.lavanguardia.com/lacontra/20110603/54165225093/la-gente-ha-pagado-para-poder-escribir-en-mi-libro.html

[11] Para conocer el proyecto, visitar: http://intelligentsia.com.mx

[12] Para conocer el trabajo de Sofía, se puede visitar el sitio www.pequenocerdocapitalista.com

[13] Para conocerlo de cerca, visitar: www.sinembargo.mx

1 comment on “Periodismo emprendedor o curaduría de la información

  1. Pingback: Medios, internet, redes sociales… ¿y el periodismo? – DERZEIT | Fábrica de Contenidos

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